Una diseñadora ecuatoriana populariza la tagua en España

Milena Zavala elabora joyas con esta semilla originaria de los bosques húmedos y los comercializa con su marca.

AGENCIA EFE

2022-11-21T08:00:00.0000000Z

2022-11-21T08:00:00.0000000Z

El Comercio (Ecuador)

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ESTRATEGIAS

Color de marfil, radiante y atractiva. Así es la tagua, una semilla propia de los bosques húmedos tropicales de países de Sudamérica, especialmente de Ecuador. La emprendedora Milena Zavala aprovecha esta materia prima para diseñar y colocaren collares,p endientes y pulseras. Es una joya natural milenaria, bastante utiliza da en el pasado como accesorio suntuoso ecuatoriano y que hoy traspasa fronteras y recobra popularidad. “Siento que, con la tagua, acerco mi cultura ecuatoriana a la gente de España y Europa. Incluso a mis compatriotas que viven aquí y que saben muy poco sobre la tagua y su riqueza”, cuenta ella. Esta ecuatoriana, de 31 años, es originaria de Manabí, la zona donde crecen naturalmente las palmeras de este ‘diamante de selva’, que tarda en crecer entre 14 y 15 años hasta dar los primeros frutos. Gargantillas verdes esmeralda de grandes trozos ovalados; anillos robustos y delicados de todo tamaño y color; pendientes en pequeñas esferas o fragmentos en forma de diamantes son algunos de los accesorios artesanales que adornan Clova, la marca de Milena. Los comercializa cada sábado y domingo en una tienda del barrio madrileño de La Latina, en el centro de Madrid, donde alquila un espacio que se convierte en un pedacito de Ecuador que atrae a los españoles y turistas del mundo. En Manabí, “primero hacen la recogida de la semilla, que se queda al sol de dos a tres meses para secarse y, cuando ya se levanta la cáscara se la puede empezar a trabajar”. El color natural es como el marfil, por eso se la conoce también como el ‘marfil vegetal’; cuando ya se le cae toda la piel, se da la forma: bisutería, botones y juegos de mesa como el ajedrez. Luego se tiñe de diferentes colores, explica la ecuatoriana a cada posible comprador. Con cada explicación rememora una costumbre ancestral de lucir y presumir el marfil vegetal como joya valiosa, tal como lo hacían sus ancestros y reivindica así desde Madrid una tradición artes anal que se ha perdido entre su gente. ► Diseño y color “Antes de la Segunda Guerra Mundial, alemanes e italianos fueron a Ecuador y crearon la casa de la tagua, de la que exportaban botones, pero con la revolución del plástico, hubo un retroceso en la industria y se olvidaron de la tagua, así que ahora la idea es que se hable de nuevo de ella aquí, en Europa”, comenta la diseñadora. La bisutería está tallada por artesanos ecuatorianos que le envían a ella una parte del producto ya finalizado, listo para comercializar y otras veces, a petición de la emprendedora, le envían solo las semillas trabajadas para que ella, en su taller, les añada diseño y color a su gusto y creatividad. A algunos accesorios, incluso les añade plata y plata bañada en oro. “La idea inicial era traer la bisutería hecha para que acá la gente conociera el trabajo de los artesanos de Ecuador, pero también es necesario adaptar algunos diseños a los estilos europeos”. Su emprendimiento nació hace ocho meses, por la necesidad de hallar un trabajo que le permita dedicar tiempo a sus dos pequeños hijos. Zavala le propuso a su madre, Clorin, que desde Ecuador le ayudara a vincularse con proveedores de tagua de Bahía de Caráquez, de donde son oriundas. Así surgió la conexión con los artesanos, el proyecto y la gran asociación con su madre, quien se ha convertido en su principal socia y soporte para esta nueva marca.

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